El tiempo es como un río que fluye: cada gota de agua es una persona que se mueve a través de él, empujada hacia adelante por la fuerza de los acontecimientos; cada centímetro recorrido es un segundo, un minuto, un día, un mes... No importa lo que ocurra, el río siempre seguirá avanzando, dejando atrás el pasado como una marca inmutable. Pero, ¿constituye esto un axioma? Es una pregunta bastante compleja. En un sentido práctico se puede decir que sí, puesto que no es posible viajar al pasado y, por lo tanto, no se puede alterar.
Ahora bien, supongamos que es posible físicamente volver atrás mediante algún artefacto, ¿podríamos entonces alterar lo que sucedió? ¿O están esos acontecimientos determinados a ocurrir de tal o cual manera? Resulta obvio que hay dos posibles respuestas, incompatibles la una con la otra.
La mutabilidad del pasado está presente en obras como "Volver al Futuro" (1985) o "X-Men: Días del Futuro Pasado" (2014). En ambas películas la trama se desenvuelve en torno al regreso de los personajes a un punto anterior de la historia con el objeto de modificar el futuro mediante ciertas acciones, las que a veces son cuestiones tan sutiles como comprar una revista.
Por otra parte, tenemos el caso de "La Máquina del Tiempo" (2002), donde el protagonista, obsesionado con la pérdida de la mujer que ama, se esmera en construir un artefacto que le permita volver atrás. Sin embargo, cuando retorna al momento preciso para salvarla, no obtiene más que amargura al darse cuenta que, sin importar cuánto se esfuerce, siempre ocurren nuevos acontecimientos que desembocan en el mismo resultado. En todo caso, lo inmutable no serían los hechos en sí mismos, sino la consecuencia esencial de aquellos: durante un asalto una persona muere, se evita ir al lugar para evadir al asaltante, pero al cruzar la calle dicha persona es atropellada, etc.
Si bien las implicancias de cada postura son diferentes, comparten un rasgo en común, cual es considerar el tiempo como un elemento lineal, es decir, avanza en una única dirección y los los hechos se suceden uno tras otro ad infinitum sin que puedan encontrarse nuevamente. Algo distinto ocurre si consideramos que el tiempo es circular (como postulaban los Mayas), esto es, desde el punto de partida A acontecen sucesos hasta llegar a B, luego del cual inmediatamente volvemos a A. En el tiempo cíclico pasado y futuro no se encuentran en una posición fija uno respecto del otro, sino que pueden estar atrás o adelante. Las circunstancias se repiten y, con ello, también los hechos.
Ahora consideremos que el tiempo es lineal, una acumulación -no repetición- de sucesos, y que aquello que hicimos ayer es inalterable. Ese ayer estuvo rodeado de circunstancias especiales de todo tipo que le dieron forma y desencadenaron eventos que dieron origen al hoy. Dichos aspectos, en principio, son únicos, ya que no hay un día igual al anterior y cada momento vivido es único e irrepetible. Pero, ¿qué ocurriría si estos aspectos del pasado vuelven a presentarse idénticamente en un futuro próximo o lejano? ¿Significa eso que los hechos próximos están determinados a ocurrir de la misma forma o producir el mismo resultado (como en "La Máquina del Tiempo")? A mí me gusta pensar que no, porque aunque el pasado esté fijo, el futuro nunca estará escrito por más que las circunstancias se repitan. El presente siempre está en curso y este camino ad infinitum se pavimenta con acciones y decisiones cuyo efecto puede ser igual o diverso a las acciones y decisiones del pasado. De lo contrario nunca podríamos aprender de nuestros errores y jamás tendríamos la oportunidad para ser mejores. El pasado quizás sea un pictograma tallado en piedra, pero el futuro es tan voluble como el agua.
/marigudo